Sentí que por fin tenía un espacio para conectar conmigo y con mi cuerpo.
Un momento dentro del día a día solo para atenderme.
También experimenté una profunda conexión con mi compañera de práctica y comprendí que la soledad muchas veces es solo una ilusión.
La ausencia de juicio que trabajamos en cada práctica me ayuda mucho también en mi vida diaria.
